“Palabras tan básicas como “agua” pueden tener un significado confuso para alguien con pérdida auditiva”

A continuación os mostramos la transcripción de la entrevista a José Mª Oyón, Director de Centro Navarro de la Audición, en el Especial Medicina, Salud y Farmacia que ha publicado Diario de Navarra.

Cuando la formación continua y más de 30 años de experiencia se dan la mano, es posible obtener un conocimiento profundo de un campo como la audición. Desde 2012, Centro Navarro de Audición ofrece un servicio completo a sus pacientes, tanto desde el punto de vista técnico, como del de atención a cada persona.

¿Existe un gran desconocimiento sobre la salud auditiva?

Sí. Como en todos los aspectos sanitarios, es muy importante la prevención y la detección precoz. Los pacientes son cada vez más jóvenes, por la exposición a altos volúmenes de música en salas de fiesta o con cascos; o por el ruido ambiental o en entornos laborales. A menudo los primeros síntomas se ignoran, por desconocimiento, pasotismo, por miedo… Pero lo habitual es que vayan en aumento, y que para los 40-50 años, por ejemplo, tengan ya un problema importante, en el que nuestra labor puede ser determinante para frenar la pérdida y mejorar su capacidad auditiva. Pero cuanto antes acudan a realizarse un estudio especializado de su caso y se tomen medidas, mejor será siempre la evolución y resultados.

Hace unos días se publicó un artículo muy interesante en un medio de comunicación nacional (El País) que hacía referencia a que la ARTE (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo) y la Unión de Músicos Profesionales reclamaban que se considerase “enfermedad profesional” el deterioro de la audición que sufrían músicos y técnicos de sonido por su exposición continua a niveles muy altos de ruido. Recogían las historias desesperadas de músicos de bandas nacionales e internaciones muy reconocidas que relataban cómo su capacidad auditiva había disminuido terriblemente o cómo los acúfenos (tinnitus), les impedían dormir. Lo asemejaban a vivir “con un millón de grillos en la cabeza”, que es una forma muy clara para transmitir lo difícil que es sobrellevar estos ruidos constantes del oído interno, especialmente cuando se está en entornos tranquilos o se necesita descansar. Obviamente, de ahí se desencadenan un sinfín de consecuencias físicas y psicológicas derivadas de esa falta de sueño o de silencio. Los problemas auditivos son reales y sus consecuencias pueden ser muy graves en el día a día de quien las sufre.

Así que estamos mal acostumbrados a pensar que no oír bien es un problema de gente muy mayor.

Desde luego. En edades adultas puede darse por el envejecimiento natural. Pero no por ello deja de tener importancia, porque las consecuencias, en jóvenes y en adultos, pueden tener un impacto tremendo en la persona, mucho más allá de “no enterarse de nada”, que puede ser lo que se piense desde fuera.

Esto que voy a contar es algo que puede resultar difícil de comprender para quienes están notando los primeros síntomas o para quienes todavía gozan de una buena salud auditiva: No oír bien tiene consecuencias mucho más profundas que solamente quedarse fuera de las conversaciones, aislarse, o problemas psicológicos derivados de estas limitaciones sociales. El verdadero problema que esconde la pérdida auditiva y que tanto nos preocupa en Centro Navarro de la Audición, como expertos en salud auditiva, es el deterioro cognitivo que lleva asociado.

Esta cuestión es fácil de entender si conocemos en profundidad la utilidad y funcionamiento del sentido del oído: Los sonidos hacen trabajar al cerebro, y éste debe estar fresco y activo para seguir identificándolos y asociándolos a conocimientos. Es decir, que si oímos la palabra “agua”, nuestro cerebro lo conecte con el conocimiento de la imagen del agua (en un vaso, en un río o saliendo del grifo), la necesidad o ganas de beberla, etc. Si nuestro cerebro deja de percibir adecuadamente sonidos, se “des-entrena”, y va perdiendo esa capacidad de ejecutar correctamente muchas funciones asociadas a la audición, y los significados de las palabras pasan a ser confusos. Es algo que nos cuesta imaginar o comprender, porque afecta a funciones cerebrales que nos parecen tan básicas y lógicas. Por todo ello, decimos que las consecuencias de no acudir a una revisión audiológica periódica, o cuando se detectan las primeras señales de pérdida de audición, pueden ser mucho más graves y diversas que sólo “quedarse fuera de la conversación”.

¿Cuáles son esos primeros pasos para comenzar a tratar problemas de salud auditiva?

Lo primero de todo es acudir a un centro con profesionales titulados y experimentados. En nuestro centro trabajamos con cita previa, para poder atender a cada paciente con el tiempo y las condiciones adecuadas para ello. Realizaremos unas pruebas audiológicas muy específicas para conocer la tipología del problema, así como su grado y peculiaridades. Para ello, contamos con unas instalaciones perfectamente preparadas y medios tecnológicos avanzados. Pero lo más importante es que contamos con un equipo altamente cualificado y comprometido para realizar un diagnóstico preciso y ofrecer una solución a medida y efectiva. Sólo audioprotesistas titulados se encargarán de hacer la adaptación y seguimiento de tus audífonos personalizados, o del tratamiento que se indique en cada caso.

¿Unos buenos audífonos son imprescindibles?

Está claro que en cuestión de audífonos hay unas diferencias abismales. A menudo hay personas que se equivocan al elegir por ofertas o estética, cuando lo importante es poder contar con los últimos avances. Por ser bonitos o pequeños, o lograr una oferta, podemos estar pagando por unos audífonos con una tecnología anticuada, o que no están creados de manera individualizada para responder a las necesidades específicas de cada paciente y que, por lo tanto, generarán decepción, frustración y, lo que es más importante, la pérdida de un tiempo muy preciado para el tratamiento.

Así que, respondiendo a la pregunta, sí, unos buenos audífonos son imprescindibles, y esto significa un buen estudio previo, un producto totalmente a medida, y algo más, que es casi igual de importante. Este “algo más” es la adaptación y seguimiento, que nosotros valoramos muchísimo porque sabemos lo importante que es. Una vez que se realiza la adaptación, seguimos estando muy cerca del paciente, porque necesitará de nuestra ayuda para el cuidado de sus audífonos, para ver posibles cambios en su situación y realizar ajustes en sus prótesis o un adecuando mantenimiento. Y, por supuesto, para detectar si el problema se agrava o está teniendo otras consecuencias que afecten al bienestar del paciente.

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Cuando la formación continua y más de 30 años de experiencia se dan la mano, es posible obtener un conocimiento profundo de un campo como la audición. Desde 2012, Centro Navarro de Audición ofrece un servicio completo a sus pacientes, tanto desde el punto de vista técnico, como del de atención a cada persona.

¿Existe un gran desconocimiento sobre la salud auditiva?

Sí. Como en todos los aspectos sanitarios, es muy importante la prevención y la detección precoz. Los pacientes son cada vez más jóvenes, por la exposición a altos volúmenes de música en salas de fiesta o con cascos; o por el ruido ambiental o en entornos laborales. A menudo los primeros síntomas se ignoran, por desconocimiento, pasotismo, por miedo… Pero lo habitual es que vayan en aumento, y que para los 40-50 años, por ejemplo, tengan ya un problema importante, en el que nuestra labor puede ser determinante para frenar la pérdida y mejorar su capacidad auditiva. Pero cuanto antes acudan a realizarse un estudio especializado de su caso y se tomen medidas, mejor será siempre la evolución y resultados.

Hace unos días se publicó un artículo muy interesante en un medio de comunicación nacional (El País) que hacía referencia a que la ARTE (Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo) y la Unión de Músicos Profesionales reclamaban que se considerase “enfermedad profesional” el deterioro de la audición que sufrían músicos y técnicos de sonido por su exposición continua a niveles muy altos de ruido. Recogían las historias desesperadas de músicos de bandas nacionales e internaciones muy reconocidas que relataban cómo su capacidad auditiva había disminuido terriblemente o cómo los acúfenos (tinnitus), les impedían dormir. Lo asemejaban a vivir “con un millón de grillos en la cabeza”, que es una forma muy clara para transmitir lo difícil que es sobrellevar estos ruidos constantes del oído interno, especialmente cuando se está en entornos tranquilos o se necesita descansar. Obviamente, de ahí se desencadenan un sinfín de consecuencias físicas y psicológicas derivadas de esa falta de sueño o de silencio. Los problemas auditivos son reales y sus consecuencias pueden ser muy graves en el día a día de quien las sufre.

Así que estamos mal acostumbrados a pensar que no oír bien es un problema de gente muy mayor.

Desde luego. En edades adultas puede darse por el envejecimiento natural. Pero no por ello deja de tener importancia, porque las consecuencias, en jóvenes y en adultos, pueden tener un impacto tremendo en la persona, mucho más allá de “no enterarse de nada”, que puede ser lo que se piense desde fuera.

Esto que voy a contar es algo que puede resultar difícil de comprender para quienes están notando los primeros síntomas o para quienes todavía gozan de una buena salud auditiva: No oír bien tiene consecuencias mucho más profundas que solamente quedarse fuera de las conversaciones, aislarse, o problemas psicológicos derivados de estas limitaciones sociales. El verdadero problema que esconde la pérdida auditiva y que tanto nos preocupa en Centro Navarro de la Audición, como expertos en salud auditiva, es el deterioro cognitivo que lleva asociado.

Esta cuestión es fácil de entender si conocemos en profundidad la utilidad y funcionamiento del sentido del oído: Los sonidos hacen trabajar al cerebro, y éste debe estar fresco y activo para seguir identificándolos y asociándolos a conocimientos. Es decir, que si oímos la palabra “agua”, nuestro cerebro lo conecte con el conocimiento de la imagen del agua (en un vaso, en un río o saliendo del grifo), la necesidad o ganas de beberla, etc. Si nuestro cerebro deja de percibir adecuadamente sonidos, se “des-entrena”, y va perdiendo esa capacidad de ejecutar correctamente muchas funciones asociadas a la audición, y los significados de las palabras pasan a ser confusos. Es algo que nos cuesta imaginar o comprender, porque afecta a funciones cerebrales que nos parecen tan básicas y lógicas. Por todo ello, decimos que las consecuencias de no acudir a una revisión audiológica periódica, o cuando se detectan las primeras señales de pérdida de audición, pueden ser mucho más graves y diversas que sólo “quedarse fuera de la conversación”.

¿Cuáles son esos primeros pasos para comenzar a tratar problemas de salud auditiva?

Lo primero de todo es acudir a un centro con profesionales titulados y experimentados. En nuestro centro trabajamos con cita previa, para poder atender a cada paciente con el tiempo y las condiciones adecuadas para ello. Realizaremos unas pruebas audiológicas muy específicas para conocer la tipología del problema, así como su grado y peculiaridades. Para ello, contamos con unas instalaciones perfectamente preparadas y medios tecnológicos avanzados. Pero lo más importante es que contamos con un equipo altamente cualificado y comprometido para realizar un diagnóstico preciso y ofrecer una solución a medida y efectiva. Sólo audioprotesistas titulados se encargarán de hacer la adaptación y seguimiento de tus audífonos personalizados, o del tratamiento que se indique en cada caso.

¿Unos buenos audífonos son imprescindibles?

Está claro que en cuestión de audífonos hay unas diferencias abismales. A menudo hay personas que se equivocan al elegir por ofertas o estética, cuando lo importante es poder contar con los últimos avances. Por ser bonitos o pequeños, o lograr una oferta, podemos estar pagando por unos audífonos con una tecnología anticuada, o que no están creados de manera individualizada para responder a las necesidades específicas de cada paciente y que, por lo tanto, generarán decepción, frustración y, lo que es más importante, la pérdida de un tiempo muy preciado para el tratamiento.

Así que, respondiendo a la pregunta, sí, unos buenos audífonos son imprescindibles, y esto significa un buen estudio previo, un producto totalmente a medida, y algo más, que es casi igual de importante. Este “algo más” es la adaptación y seguimiento, que nosotros valoramos muchísimo porque sabemos lo importante que es. Una vez que se realiza la adaptación, seguimos estando muy cerca del paciente, porque necesitará de nuestra ayuda para el cuidado de sus audífonos, para ver posibles cambios en su situación y realizar ajustes en sus prótesis o un adecuando mantenimiento. Y, por supuesto, para detectar si el problema se agrava o está teniendo otras consecuencias que afecten al bienestar del paciente.

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