10 señales claras para detectar la pérdida auditiva

Los primeros síntomas de pérdida auditiva pueden confundirse con otros problemas auditivos. Así que es necesario estar bien informados/as para ponerse en manos de especialistas desde el inicio.

En cuestión de pérdida auditiva, no hay que esperar a que la pérdida sea grande y limite las rutinas de quien la sufre. Ni pensar en que sólo es una cuestión de oír bajo, que se soluciona con subir el volumen o que hablen más alto. La pérdida auditiva comienza manifestándose de muchas maneras. Os contamos cuáles son las más habituales (tanto a nivel físico, como funcional y social):

  • Especial dificultad para comprender mensajes o seguir conversaciones con ruido de fondo (ya sea social o natural), u otras conversaciones de fondo o cruzadas.
  • Se escucha (perciben los sonidos), pero no se entiende (no se distinguen las palabras y no se comprende el mensaje).
  • Problemas para situar el origen o dirección de procedencia de los sonidos o voces.
  • Los sonidos ambientales dejan de oírse o se perciben muy suaves o lejanos (lluvia, pájaros, viento, pisar hojas en otoño, ramas moviéndose, olas o ríos…).
  • Sensación de ruido o distorsión en el sonido que se recibe.
  • Problema para comprender palabras, o confusión habitual de algunas palabras con otras que suenan o se escriben parecido. Las letras consonantes suelen resultar más fáciles de confundir (destacan las letras «f», «s», «h» y «th»).
  • Los sonidos agudos también pueden volverse muy «discretos». Puede pasar, por lo tanto, con las voces infantiles o de mujer.
  • Petición habitual de que los interlocutores repitan los mensajes, o los digan más alto, vocalizando más o más despacio.
  • Búsqueda de referencias visuales para poder seguir una conversación por el contexto: leyendo los labios, interpretando gestos y expresiones faciales. Eso se percibe más cuando no hay opción de tener ese apoyo visual porque el interlocutor no está visible (al teléfono o fuera del campo de visión).
  • Necesidad de subir el volumen de radio, móvil o televisión. No oír sonidos habituales de la casa: llamadas, golpes en la puerta, pasos, timbres, alarmas…

Si reconoces estos síntomas o señales, ¡Es el momento de venir al Centro Navarro de la Audición!

¿Qué te ha parecido este artículo?
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *